Todas las pantallas encendidas…, Patiño (III): el universo televisivo

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Antón Patiño y una de sus pinturas

De nuevo una condena sin fisuras, aplastante, total, sin complejos, esta vez de la televisión, sobre todo a través de algunas aportaciones literales de otros autores. ¿Se trata de una “demonización” -concepto que hemos tenido que soportar durante años como un frontón que nos devolvía nuestra crítica-? Es un análisis de ese río de lava electrónica, de ese puzzle, de ese magma que lleva cuarenta años como columna vertebral del entretenimiento y la infoxicación de la sociedad occidental. Puro análisis.

Roman Gubernla pantalla del televisor genera una pseudorrealidad desestructurada, mosaico de fragmentos documentales inconexos y de opiniones, puzle inorgánico en un gran sintagma heteróclito y en el que no siempre está demasiado clara la frontera entre ficción y reportaje, entre fabulación y verdad, investido todo el magma audiovisual por las características de la banalidad y el triunfo de lo efímero. Entonces la realidad se convierte en espectáculo»

Paul Virilio: «La televisión simula un deseo que ella se encarga de colmar. Y de esa forma crea muertos vivos. Un devenir zombi. La cuestión de la televisión está en el corazón de la democracia. Vemos redefinirse la política a partir de su relación con las imágenes. El poder de sugestión de la televisión es inmenso, devastador. No me refiero a las imágenes mentales que se forman cuando se escribe o cuando leemos, hablo de la hipnosis de la pantalla, de las imágenes  sintéticas».

Vítor Magalhaes: «El derroche de imágenes que la televisión exhibe es proporcional a la debilidad que siente el espectador frente al espectáculo que ellas magnetizan; su de-sensibilización es característica de una cultura de lo cómodamente desechable. Nos queda un paisaje de desolación en el que todo equivale a nada. ¿Qué perdura de la imagen en un horizonte repleto de imágenes, e imágenes de imágenes?»

Gilles Lipovetsky: «El zapping es ese ser que va más deprisa que su sombra, siempre presente-ausente ante la imagen de la tele. ¿Qué nos impulsa a apretar constantemente la tecla? ¿Nos abandonamos al juego desapasionado de la manipulación gratuita, al placer de ver sin ver nada, a la huera fascinación de ver desfilar las imágenes ante nuestra vista? […] el usuario del zapping está siempre al acecho de algún programa maravilloso. Las emisiones le aburren, pero no puede separarse de la pantalla; hay algo trágico en la condición de quien utiliza el zapping, la tragedia del deseo del teleadicto que es incapaz de hacerse realidad de verdad. No consigue ningún placer por estar delante de la tele, pero al mismo tiempo es incapaz de despegarse de ella. El zapping revela a un tiempo el poder de captación del medio y el tedio repetido de los contenidos».

Y con algunos buenos ejemplares para nuestra colección de Nombrar la tele:

«Caverna de sombras de las fulguraciones catódicas», «arresto domiciliario», «máquina borradora de imágenes», «electrodoméstico para el olvido». «máquina de amnesia»,  «eficaz panóptico invertido».

Referencias:

Todas las pantallas encendidas, hacia una resistencia creativa de la mirada, Patiño, Antonio, Fórcola, Madrid, 2017

Todas las pantallas encendidas… síntesis en nuestra página Pensar los Medios.

 Nombres de la tele

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