Nicholas Nixon: el retrato del tiempo

El fotógrafo Nicholas Nixon desarrolló u proyecto de larga duración que comenzó en 1975 y terminó en 2014, en el que fotografió a su mujer con sus tres hermanas una vez por año. Siempre en el mismo orden, su mujer es la que se sitúa la tercera de las cuatro: Heather (23 años), Mimi (15 años), Bebe (25 años) y Laurie (21 años). Cuarenta años, cuarenta fotos, un proyecto en el que, en contraste con la instantaneidad, el presentismo y la saturación de la fotografía digital contemporánea que pretende atraparlo todo sin conseguir reflejar nada, el fotógrafo de la paciencia abandona el presente, espera el futuro, parece salir del tiempo para poder paradójicamente atraparlo. Somos tiempo, o, al menos, somos en el tiempo y ahí está fijado al lograr fotografiar lo imperceptible del cambio del que somos testigos y protagonistas inconscientes.

 

Referencias

 Nicholas Nixon (wiki en inglés)

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Nicholas Nixon: el retrato del tiempo

  1. jose luis dijo:

    Precioso trabajo el de este hombre fotógrafo. Había visto cosas parecidas en las que el hilo es también el tiempo, pero referidas o a transformaciones unipersonales (el hijo, el padre, el amigo, …) o a grupales (la promoción escolar veinticinco años después, por ejemplo), nunca a un grupo familiar reducido e íntimo como es el caso.
    Igual es una presunción mía pero creo, de no haber sabido de antemano cual de las hermanas era su esposa (pero sí que una de ellas lo era) , haber podido adivinarlo: la tercera, sin duda. Hay muchos recursos de buen fotógrafo puestos a contribución; diré unos cuantos que puedo observar. Empezando por el menos fotográfico: el número “tres” (en este caso “el tercer puesto”) es un número fuerte que se relaciona bien con los dos precedentes, cerrando un tríada que hace comparables sus elementos en el ritmo propio de la lectura, marcando una pequeña pausa en la misma que se reanuda con el cuarto elemento (que hace de epílogo) ya con menor tensión; elemento este cuarto, que pasa a ser el primero una segunda tríada que leemos ahora al revés (de derecha a izquierda) en la que la atención queda fácilmente atrapada en el tercer puesto del orden original (ahora segundo). En realidad se trata de un descanso visual que la vista necesita, reclama y consigue. Además del descrito, otros órdenes de lectura son posibles, por supuesto, pero ya serán más personales y desordenados, como de picoteo. Más fotográficamente, la propia composición de cada fotografía valiéndose bien de la posición del tercer elemento, bien de la iluminación del mismo, bien de la dirección de las miradas a cámara de los cuatro elementos, lo cierto es que (salvo en algunos pocos años en los que todos estos recursos -seguramente por razones afectivas de la pareja transitorias- son empleados de modo casi “plano” o equivalente para los cuatro elementos) el tercer elemento, su esposa, es el que más fácilmente fija nuestra atención.

    Como razón extrafotográfica del todo determinante seguramente para conseguir mi “adivinación”, puede observarse que la mirada a cámara, al esposo, de la esposa tiene un carácter o una cualidad bien diferente de las otras miradas: ternura, complicidad, unión, amor.

    José Luis

    • Pepe Boza dijo:

      Se te echaba de menos. Lo cierto es que ha sido providencial tu vuelta justo con la presentación de este post fotográfico. Por supuesto que al publicarlo pensaba sobre todo en tu mirada transformada en comentario. Una alegría.

  2. jose luis dijo:

    ¡Hurra! ya me suben los comentarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.