Loa a la vieja pizarra, Benito Estrella: una pequeña joya

Y sigue de libros. Esta vez un librillo de esa magnífica colección Sinergia que edita la Fundación Enmanuel Mounier y cuyo título es todo un manifiesto.

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Como siempre, os ofrecemos  aquí algunos fragmentos especialmente significativos y lo tenéis más ampliamente recogido en nuestra página de Pensar los medios enlazada más abajo.

Y hay que empezar inevitablemente con esta descripción paródico-tecnológica de esta vieja herramienta escolar:

 ANALOGUE BLACKBOARD

    «Analogue Blackboard es un dispositivo interactivo de transmisión de conocimientos de carácter bioóptico organizado analógicamente. Se trata de un invento revolucionario por la simplicidad de su hardware, la flexibilidad y adaptabilidad de su software, su sencillez de manejo y sus múltiples aplicaciones. Analogue Blackboard no necesita cables ni conexiones, ni batería, ni ninguna fuente adicional de energía para su funcionamiento. Ello permite que pueda usarse por tiempo indefinido y en cualquier lugar, aunque no se disponga de toma de corriente. Es extraplana, totalmente compacta y adaptable a cualquier espacio de interacción didáctica. El material de su estructura la hace extraordinariamente resistente. Su adaptabilidad analógica permite que la información esté siempre disponible para ser procesada como materia de conocimiento. Su capacidad de almacenamiento biológico es prácticamente infinita y se adapta perfectamente a cada usuario de manera automática.

       Analogue Blackboard no necesita teclado adicional. Funciona mediante la aplicación directa de una especie de lápiz (chalk) que se maneja fácilmente como otro lápiz cualquiera. Se pueden representar en ella toda clase de signos matemáticos, lingüísticos o pictóricos. El procesador biológico integra programas de texto, cálculo, dibujo y organización de datos. Pueden añadirse, cambiarse, reordenarse o borrarse, adaptándose por completo al proceso de las operaciones de los usuarios sobre la información en pantalla.

       Analogue Blackboard no necesita ser encendida ni apagada. Basta una simple mirada intencional para que se ponga en marcha, y deja de funcionar una vez se abandona su uso. Nunca se cuelga ni necesita ser reiniciada.

La información puede ser escaneada ópticamente de forma simultánea por todos los componentes de un grupo de usuarios, adaptándose a la percepción individual de cada uno de ellos. Ello hace de Analogue Blackboard un dispositivo interactivo técnicamente muy productivo en el aula. Su uso es tan sencillo que no necesita de asesoramiento de expertos ni de técnicos de mantenimiento.

            Analogue Blackboard es un producto que respeta el medio ambiente. Yanto la pantallas como el chalk están formados de componentes cien por cien reciclables que se encuentran con facilidad en el mercado. Su bajo precio, su durabilidad, su flexibilidad y adaptabilidad a tareas todavía impensables, lo sustraen al problema de la obsolescencia y lo convierten en un producto verdaderamente revolucionario: se trata de un dispositivo tecnológico estable, precursor de la nueva era de una economía más sostenible y una nueva conciencia en los seres humanos.»

Y unas cuantas perlas:

Lo importante

Lo malo está en creer que todo lo importante es inaugurable y que todo lo inaugurable es importante.

Lo esencial

Lo esencial está en la relación que establecen el que enseña y el que aprende, el que educa y el que es educado, y que todo lo demás no son más que medios, que, a veces, más bien estorban que ayudan en la tarea.

Chatarrería

Sufrimos […] una verdadera plaga de chatarrería didáctica importada de la tecnología, el marketing y el mercado, […] que centra todo el problema educativo en el cómo, dónde y con qué y se olvida de lo más importante que es el para qué y los quiénes.

Estar al día

Os recomiendo que leáis despacio a los clásicos.[…] Es otra manera de estar al día.

Humanizar

Es tarea del hombre humanizar sus invenciones para desarrollar su humanidad; con las máquinas, pero nunca para ellas, sino para el hombre.

No hay problema

Los medios por sí mismos no serían ningún problema en un contexto donde las personas lo son realmente, han sido formadas y educadas y su conciencia interior les permite manejar cualquier cosa, cualquier máquina.

El especialista y el periodista

Nos movemos entre dos enfoques […]: el del especialista, que cada vez sabe más de menos hasta que lo sabe todo de nada; y la del periodista, que cada vez sabe menos de más hasta que sabe nada de todo

Todo menos lo mío

[…]En las pantallas sale todo lo que pasa en el mundo menos lo que me pasa a mí y a los prójimos  y las cosas con las que me relaciono cada día.

Como pez en el agua

Vivimos como pez en el agua sin darnos cuenta del agua […] Vivimos en las historias que nos cuentan cada día en vez de vivir nuestra propia historia.

Más problemas

Desde mi punto de vista, las TIC, hasta el momento, han aportado bien poco a la educación. Yo diría que, en general, más bien han supuesto un estorbo y un factor de distorsión y escapismo, añadiendo más problemas a los que ya tiene por sí misma la tarea educativa hoy.

De la pluma al bolígrafo

[…] el paso de la pluma al bolígrafo fue, sin duda, una avance, mayor simplificación y más rendimiento en el uso de las herramientas de escritura.. Pero también sin duda alguna, junto a los tramites y tareas engorrosas del uso de la pluma –hacer la tinta, evitar las manchas y borrones, usar el secante, procurar no cometer errores para no tener que volver a empezar, etc.– se suprimió aquello que estos trámites y tareas tenían de formativo, de actividades que servían  a la disciplina de los usuarios –atención, esmero, cuidado, limpieza…– Y el problema es que al ser eliminadas por el uso del bolígrafo no se sustituyeron por otras tareas equivalentes que cumplieran los fines educativos que aquellas indirectamente tenían.

Enseñar al que no sabe

La introducción de las nuevas tecnologías en las aulas puede convertirse en una suerte de escapismo, de coartadas para no enfrentarnos con lo que es propiamente la tarea humana de enseñar al que no sabe; nos puede hacer olvidar que enseñar al que no sabe es sobre todo una obra de misericordia, es decir, de [poner el corazón en la miseria del otro.]

Referencias

Extracto del libro en nuestra página Pensar los Medios

El libro en La Casa del Libro

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