Enric Puig: El Dorado, una historia crítica de Internet

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Enric Puig, publicó un interesante libro sobre los Exconectados del que ya dimos buena cuenta aquí. Lo teenéis reseñado más abajo. Ahora publica este repaso cronológico de internet desde sus orígenes con la red Arpanet del ejército norteamericano a finales de los sesenta;  su extensión a universidades en los setenta; la aparición de Telenet en 1974; el proyecto francés Télétel a partir de 1977; el año clave de 1989 cuando Tim Berners-Lee introduce los protocolos TCP-IP, el lenguaje HTML y el bautismo como World Wide Web; 1992 cuando comenzó la circulación comercial de los dominios ya a disposición del público en general; la explosión de la burbuja de las puntocom  en el 2000; los primeros buscadores; la aparición de Google y su Pagerank y luego su AdWords; el término web 2.0 en 2004; el lenguaje XML; los blogs; las redes sociales a partir de 2005… El objetivo del repaso es, por un lado hacer memoria de lo que fue, de lo que pudo ser y, sobre todo de lo que es hoy. Así vemos cómo el proyecto inicial utópico, democratizador y optimista de la red, se ha ido transformando en el modelo monopolístico y amenazador actual cuando no dejamos de evocar virtudes y ventajas que le ofrecen a internet un aura de servicio público y, en paralelo, nos quejamos cada vez más de los problemas personales y sociales que ocasiona.

Pero también, desmenuzando su actualidad, nos hace una serie de reflexiones filosóficas muy útiles para comprender el fenómeno que estamos viviendo. Imaginemos a alguien solo, en una estación, esperando la llegada de un tren, sin reloj, sin nadie a quien preguntar, sin referencias temporales, seguro de que el tren pasará, aunque no sabe cuándo y que no puede alejarse porque no puede perderlo, esperando indefinidamente. Hoy –nos dice Enric– estamos todos anclados a nuestros teléfonos con conexión a internet de una forma parecida a como esa persona lo estaría en la estación.   Cada vez que subimos algo a la red, o abrimos nuestro móvil estamos expresando una incertidumbre, lanzando una pregunta que podría formularse como “¿Os gusta esto?”,  “¿Os gusto yo?” al mayor número de personas posible para satisfacer nuestro anhelo de reconocimiento. Pero la respuesta definitiva nunca tiene lugar. El reconocimiento nunca llega de una manera concreta, y se transforma en pura expectación, en una larga espera. Internet se convierte así en el receptáculo de todas estas respuestas que nunca llegan.

Hasta internet nunca antes se había logrado que la insatisfacción del deseo fuera tan poderosa. La voluntad de Silicon Valley, en sus formas concretas de concentración de poder, es que seamos todos dependientes de las tecnologías digitales.

Cuando —hace muy pocos años— empezó a crecer lentamente la conciencia de la pérdida de privacidad y del manejo de nuestros datos volcados voluntariamente en esos contenedores vacíos que se nos proporcionaban gratuitamente, Silicon Valley contraatacó con el concepto de viralidad, el número de visitas, los tiempos de exposición, el número de visionados, las ganancias…: la amplificación nada inocente, con la complicidad de complacientes medios de comunicación, de la existencia de youtuberos y creadores de tendencias en internet,  de jóvenes mercenarios que habían logrado  ser visibles  y se habían hecho millonarios con elloEl deseo de ser deseado por mostrar las intimidades ha decaído, y ha emergido reformulado en el deseo de hacerse rico.

A partir de ese momento, en las escuelas, hoy todos saben qué gana el youtubero favorito y cuántas visitas tiene el último canal de tendencias en Instagram. Saben, abordados por todas partes por discursos que inciden en la creación de una marca personal, que estas son las hazañas que triunfan […] saben que para subir al estrellato en una red social virtual no es necesaria ninguna habilidad especial. De ahí el título del libro: del mismo modo que en el siglo XVI, la búsqueda de un quimérico El Dorado fue el acicate para la conquista, hoy millones de usuarios navegan por la red en busca de ese éxito fácil e igulamente quimérico.

nos encaminamos vertiginosamente hacia una nueva situación  [no elegida] sino que viene dictaminada por los intereses en cada momento de unas pocas compañías que se han coronado a sí mismas como los arquitectos de nuestro porvenir […] en todos los planos de la vida humana: el íntimo, el privado, el social y el político.

 [Sin embargo] las empresas tecnológicas, Google a la cabeza, empiezan a sospechar que en algún momento esta gran burbuja fundada en bases estrictamente virtuales puede estallar.  [Por eso] Google se ha rebautizado en Alphabet, la megacompañía […] que se enfoca cada vez más a la producción de bienes.

Compara la tecnología con un fármaco que se ha prescrito a la sociedad entera para curar el malestar y hoy ya empezamos a intuir que la habituación al fármaco acabará desencadenando que los síntomas ya conocidos emerjan de nuevo y con más fuerza.

 Y concluye: El verdadero peligro del fármaco prescrito, el verdadero peligro que se esconde tras la sobreconexión y la sobredigitalización es, pues, esta condición suprahumana atribuida a la máquina que puede acabar por despojar al ser humano de la posición de autogobierno y restarle libertad de acción. El hombre, envuelto en una vorágine de comunicaciones sesgadas que le impiden la reflexión corre el  riesgo de perder su capacidad de ser un ciudadano de derecho.

Una aportación crítica más al modelo de consumo tecnológico que se nos ha impuesto con nuestra irreflexiva adquiescencia, pero sin nuestro consentimiento.

Referencias

Exconectados, ¿Algo más que una moda?

La Gran Adicción, Puig Punyent (síntesis y reseña en Pensar los Medios)

El Dorado, una historia crítica de internet, síntesis y reseña en Pensar los Medios

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