Big Data: mucho conocimiento; no para nosotros, sino sobre nosotros

Este simpático joven es Martin Hilberg, un “gurú tecnológico”, es decir, una persona a quien se le reconoce autoridad intelectual para ser nuestro guía, un tipo que sabe, vamos, un experto. Un experto en Big Data. A ver qué nos cuenta. (Os aviso que no tiene desperdicio si queréis saber en qué mundo vivimos).

  • La democracia representativa es crear un proceso de deliberación en el que se necesita tiempo para razonar, para buscar una solución para los ciudadanos por parte de sus representantes. La democracia directa facilitada por la tecnología permite al pueblo decidir con un clic sin tener en cuenta todas las consecuencias. ¿Y qué pasa? Que el pueblo mata a Sócrates, o bien, si Sócrates sabe manejar bien la dinámica del reality show se puede convertir en presidente de EEUU. La democracia es un proceso de comunicación e información y tiene que reinventarse por completo porque estas nuevas tecnologías la afectan directamente.
  • Durante las últimas elecciones presidenciales, uno de cada cinco mensajes o noticias en Facebook o Twitter fueron fakenews (mentiras). Eso es el 20%. ¡Y hubo un momento en el que hubo más noticias falsas que verdaderas! 126 millones de estadounidenses recibieron mensajes falsos a través de Facebook. En Twitter hubo 3.000 cuentas falsas y 40.000 robots informáticos que difundieron falsos mensajes. Durante la campaña se crearon 170.000 versiones de un mismo mensaje de Trump que cambiaba dependiendo del perfil al que fuera dirigido. Entre 30.000 y 50.000 versiones de sus mensajes de media al día. Obama también lo hizo. Por eso se quedó tan callado cuando salió lo de Snowden.
  • Se usa nuestra huella digital en el big data para tratar de controlarnos, para meternos en burbujas de filtrado, vendernos argumentos que son los que queremos escuchar y lavarnos el cerebro con mensajes personalizados que nos llegan a nuestras redes sociales. La única razón de ser de las redes es que los usuarios pasen el mayor tiempo posible en la plataforma para lograr más ingresos. Y cuando los usuarios ven opiniones que no concuerdan con su manera de ver el mundo, se salen de la red. Por eso, se crean los filtros, las burbujas. Así se maximiza el tiempo que los usuarios están en la plataforma. Además, matemáticamente es más fácil mostrar a los usuarios lo que les gusta. Sólo hay una manera de estar de acuerdo, pero infinitas maneras de estar en desacuerdo. Ahora todo el mundo es como una taberna en la que sólo hablas con quien está de acuerdo contigo.
  • La “inteligencia artificial”, es decir los algoritmos manejando los datos que les damos, puede analizar la opinión del pueblo. Seguramente Facebook sabe más de la opinión del pueblo que los parlamentarios. Todo algoritmo de “inteligencia artificial” conoce mi psicología mejor que yo mismo. El hombre es previsible. Si se conoce la correlación entre perfil psicológico y los likes puedo utilizar Facebook para hacer psicología. Con 150 likes el algoritmo de aprendizaje automatizado puede detectar tu personalidad; con 200 te conoce más que tu pareja; y con 250 likes puede saber más de ti que tú mismo. Ahora hay un estudio que demuestra que gracias a una nueva variable y el reconocimiento de caras se puede saber si una persona es homosexual. Muy  útil  para los anunciantes de Facebook, pero peligroso si vives en Irán.
  • Hubo un tiempo en el que se sostenía que internet nos llevaría automáticamente a la libertad, a la democracia, a un mundo más unido; que las redes sociales derrotarían a los dictadores. Y cinco años después, todo el mundo se sorprendió al comprobar cómo estas mismas herramientas ayudaron a que personalidades antidemocráticas se hicieran con el poder.
  • Y nosotros ahora estamos tan ocupados haciendo el desayuno, conduciendo, (viviendo, vamos), que es difícil imaginar qué vendrá después cuando ya estemos libres de estas tareas tan mecánicas (como vivir). Vamos a inventar cosas locas. No podemos ni imaginar cómo será el mundo que nos viene.
  • Por ahora, consolémonos, en Facebook somos mucho más libres: se puede elegir entre 71 sexualidades diferentes. ¡Ole, ole y ole!

Referencias

Entrevista en El Mundo

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