50 años con McLuhan intentando ‘comprender los medios’

McLuhanSe cumplen 50 años de la publicación de «Understanding Media» del canadiense Marshall McLuhan. Montse Doval le dedica  un post y un artículo sólo para suscriptores en Aceprensa. Hago un cortapega de los míos con ellos y alguna de sus fuentes.

Se trata de un libro que tiene casi la misma edad que la televisión, cuando la televisión apenas anunciaba lo que iba a ser, y que  ha ido rejuveneciendo mientras ella maduraba, envejecía y se envilecía dominándolo todo. Un autor que, verbalizó lo esencial de lo que la tecnología electrónica está hoy llevando a extremos inimaginables hace medio siglo y que, sin embargo, McLuhan parecía ya entonces imaginar en sus intuitivos y penetrantes aforismos.  

«Los ambientes son invisibles. Sus reglas fundamentales, su estructura penetrante y sus patrones generales eluden  la percepción fácil». Que nos lo digan a nosotros. Le hubiera encantado la denominación de nuestro blog porque comprendió mejor que nadie la importancia que iba a ir adquiriendo el Medioambiente Simbólico y creó una escuela con Neil Postman a la cabeza bajo la denominación de «ecología de los medios» a la que nosotros hemos querido emular con nuestra «ecología de la mirada» que preside nuestra cabecera.

«El mensaje es el medio» «la radio y la televisión –¿qué hubiera dicho hoy del móvil, del ordenador, de la red?–  se convierten en costes fijos para toda la vida psíquica de la humanidad»«Imprenta, radio, cine, televisión – en realidad alteran nuestros órganos de percepción sin que lo sepamos» : cuando estudiamos los medios de comunicación, el contenido es el trozo apetitoso de carne que el ladrón utiliza para distraer al perro guardián de la mente. Los mensajes nos distraen de lo que los medios nos hacen a un nivel más profundo. La tecnología tiene mayor influencia  que el mensaje o contenido más potente. El uso de la tecnología y su eficacia nos impiden ver sus efectos.  

«Tenemos que entumecer nuestro sistema nervioso central cuando este es extendido y expuesto: de no hacerlo, moriríamos. Así, la edad de la ansiedad y de los medios eléctricos es también la del inconsciente y la de la apatía».  McLuhan entendía los medios como extensiones de nuestros sentidos y nuestras facultades físicas: la ropa extiende nuestra piel, el teléfono nuestro oído, la televisión nuestros ojos y oídos. Pero, del mismo modo que uno no puede dejar de utilizar sus cinco sentidos, la extensión de ellos hace que consumamos sin poderlo evitar todos los medios que tenemos a nuestra disposición y todas sus extensiones. De algún modo, no podemos evitar su consumo continuado como no podemos controlar o dosificar el uso de nuestros sentidos. Funcionan y los usamos. A sus extensiones también. No es sólo un problema de adicción, sino de ‘naturaleza’ de las cosas.  Él hablaba de la radio y televisión siempre encendidas; hoy podemos mencionar la omnipresencia del móvil, la tableta, Internet.

Pero eso no es inocuo. La reacción ante esa sobreexposición es la narcosis. Es necesario enfriar nuestra sensibilidad para afrontar esta sobreexposición: «Este sistema de enfriamiento produce, en mucha gente, un estado psíquico vitalicio de rigor mortis, o de sonambulismo, muy fácil de observar en las épocas de innovaciones tecnológicas».

Somos lo que comemos, pero también somos lo que miramos, lo que oímos, somos el aire simbólico medioambiental que respiramos… hemos dicho aquí muchas veces. Alguien próximo a McLuhan resumió su pensamiento de este modo: «Nos convertimos en lo que contemplamos. Damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos conforman a nosotros». Y ese parece ser –dice Montse Doval– uno de los puntos esenciales de su pensamiento y uno de los factores de cambio en la cultura del siglo XXI: la tecnología como forma de la cultura, como modificadora del ser humano.

«Paradójicamente, la automatización hace necesaria la educación en humanidades (…) los individuos parecen predestinados al papel del artista en la sociedad». Es decir, cuanto más complejo, especializado, compartimentalizado, volátil, tecnológico y superficial se vuelve el conocimiento, más necesaria es su interpretación global, la visión de conjunto, la profundización con una mirada de altura, la reflexión. Por eso en educación es tan importante no morir al palo de la metodología tecnológica como novedad, sino profundizar en la formación humanística  que permita a las personas manejarse con libertad en medio de esta instrumentalización técnica.

Hay un aspecto interesantísimo del pensamiento de McLuhan que ha sido menos contemplado, pero sin el que, a juicio del Padre Raymond J. De Souza, no se puede comprender en su verdadera dimensión: su religiosidad. McLuhan fue un hombre profundamente religioso, católico converso, de misa y rosario y madrugón para leer las Escrituras. ¿Y esto qué tiene que ver con su análisis mediático? Citando a su biógrafo Douglas Coupland, De Souza nos dice que «Marshall no creía en el tiempo. Él creía en la eternidad. Estar vivo en la tierra no era más que una fase de un proceso más amplio[…] Su religión era en verdad un sentido, una percepción sensorial que coloreó su vida tanto como, si no más, que la vista, el gusto, el tacto, el oído, el olfato o la gravedad. Había encontrado la llave a la eternidad. […]». McLuhan sabía que la fe es un medio para conocer la realidad, tan eficaz como los sentidos. Realidad material e inmaterial están profundamente imbricadas igual que lo están el cuerpo y el alma. Dios usa la materia –el pan, el vino, el aceite, el gesto,- como elemento sacramental. El hombre utiliza  también sacramentalmente el cuerpo como elemento comunicador de su ser personal. Cuando para superar la distancia que nos separa, hemos ido incorporando  extensores mediáticos cada uno menos corpóreo que el anterior –libros, cartas, teléfono, e-mail, sms, whatsapp…–, parecería que, por su eficaz magia tecnológica,  hacemos la comunicación más espiritual, pero, en realidad,  lo que hacemos es desencarnarla. «Cuando usted está en el teléfono o en el aire, no tiene cuerpo», dice McLuhan. La era de la electrónica es, pues, fundamentalmente anti-sacramental. No hace actual lo intangible a través de la materia tangible, sino que más bien toma cuerpos tangibles y los desencarna, convirtiendo a una persona en una serie de impulsos digitales que están presentes por todos lados y en ninguna parte al mismo tiempo. La persona está y a la vez no está. Y el espíritu humano está incómodo con las comunicaciones cada vez más potentes que dejan el deseo de comunión personal a través del cuerpo, la mirada, el gesto, la voz, la presencia…,cumplido solo a medias. 

Su pensamiento y su creencia iban de la mano:«En Jesucristo, no hay distancia o separación entre el medio y el mensaje –escribió–; es el único caso en el que se puede decir que el medio y el mensaje son totalmente uno y el mismo».  Y también su fe, le dotaba de un optimismo contagioso del que los críticos al proceso tecnológico deberíamos aprender: ante la pregunta de un periodista sobre los estragos de la edad electrónica, McLuhan respondió que no tenía ninguna duda de que Christus vincit (en latín en el original).

Amén.

Referencias

Artículo sobre el catolicismo de McLuhan traducido por Montse Doval

Post de Montse sobre el aniversario

Artículo de Montse Doval en Aceprensa (sólo para suscriptores)

Marshall McLuhan, Comprender los medios de comunicación. Paidós. Barcelona (1996). 368 págs.

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8 respuestas a 50 años con McLuhan intentando ‘comprender los medios’

  1. jose luis dijo:

    Leído el magnífico post y sus referencias, no puedo silenciar mi admiración por tu sobresaliente capacidad de síntesis, que no podría darse sin una previa comprensión profunda de los pensamientos objeto de la misma. Sucedió ya con la que hiciste de la crítica (aunque la humildad del autor le llevara a llamarla “simples apuntes”) de H. Marín a “Los bárbaros” de E. Baricco. Ha sucedido en muchas otras ocasiones con muy diversos materiales de reflexión, como atestiguan, por ejemplo, tus reseñas de obras relativas a la argumentación del Medioambiente Simbólico que es causa de este blog. Hay momentos en los que uno toma conciencia viva del regalo ajeno que supone el esfuerzo de los demás y este es uno de ellos. Simplemente deseo agradecerte tu esfuerzo y tu lucidez.

    Que la religión -en su caso la católica- se constituya para McLuhan en “un sentido más” para comprender la realidad es algo delicioso de entender. Y se entiende perfectamente en el artículo del Padre Raymond J. de Souza. Lo mismo del hecho de que McLuhan “no creyera en el tiempo sino en la eternidad”. Me parece, en fin, un post jugosísimo repleto de novedades intelectuales que exprimiré con la debida parsimonia desde este momento.

    José Luis

  2. Verbum dijo:

    De acuerdo con José Luis. Excelente síntesis. Algo más que un simple resumen porque adquiere como texto nuevo nueva personalidad.
    Interesantísimos cada uno de los aspectos subrayados.
    Aparte del “descubrimiento” del desencarnamiento que la tecnología produce, que es una idea a profundizar y que yo creo que explica mucha de la incomodidad del ser humano ante la tecnología, me resulta muy clarificador el hecho de que las extensiones tecnológicas de nuestros sentidos, sean de algún modo inevitables para ser consumidas. Eso también explicaría muy bien las altas dosis de uso: si veo, veo. Si me permiten ver más, veo más, etc…
    Excelente entrada

  3. jose luis dijo:

    Y, por cierto, magnífico retrato de McLuhan que espero averiguar quién lo hizo ya que en Google Imágenes no es citado. Por la luz me recuerda a Ralph Gibson, aunque él no se dedicó especialmente al retrato, así que es muy probable que sea de otro gran fotógrafo, apuesto que norte americano. En todo caso, ese ojo en negro -que no cerrado- es una magistratura del autor y está perfectamente contrapuesto a lo despejado de su oído. Algo así como: se piensa con voces -palabras internas- no con imágenes. El traje que vemos no es el de un corredor de bolsa sino el de un profesor. Su rostro está esculpido por su actividad reflexiva; no es el de un político sino el de un pensador. Compárese este retrato con “El pensador” de Rodin y podrá verse un ejemplo perfecto de cómo la fotografía no requiere, como la escultura, completar la gestualidad física del “modelo” para lograr expresar su actitud espiritual.

    Estupendo comentario de Verbum.

    José Luis.

  4. Fernando dijo:

    Coincido con los dos comentaristas precedentes en que es una excelente síntesis. Gracias a las referencias que viene ofreciendo esta bitácora estoy conociendo a autores muy interesantes de los que jamás había escuchado hablar. Tiene el mérito añadido de que es una lucha casi en solitario (que yo sepa no existe ninguna bitácora similar en español), por lo que debemos estarle muy agradecidos a su autor.

    Sería estupendo si se pudiese elaborar una breve bibliografía de autores ¿tecnorrealistas?, ¿tecnoescépticos? La verdad es que no sé muy bien cómo denominar esta corriente de la que ya me siento parte, aunque yo no haya aportado nada.

  5. jose luis dijo:

    Aunque sea una pregunta más para Pepe Boza, me atrevo a sugerirte que pinches en la cabecera de este blog el botón “pensar los medios”. Ahí encontrarás los autores más señalados que se han ocupado del fenómeno de la comunicación y más concretamente de la que se produce a través de los medios de comunicación masiva o “mass media”. También, claro, de la naturaleza y efectos de las llamadas “nuevas tecnologías”. Es importante que sepas que entre ellos hay de todo: ciberoptimistas y tecnoescépticos. Y que para “estar en una corriente” con firmeza y convicción conviene conocer también las corrientes contrarias.

    José Luis

  6. Fernando dijo:

    Caray, pues me había pasado del todo desapercibida esa sección de “pensar en los medios”, así que que te agradezco el apunte, José Luis. Tienes razón en que es bueno leer también al contrario.

    La televisión, pese a ser absorbente, daba cabida a voces críticas con el propio medio. Recuerdo un spot de TVE en el que se mostraba al niño el peligro de descuidar sus amistades por pasar demasiadas horas frente a la pantalla. Tampoco ha sido raro escuchar en algunos programas eslogánes críticos, por ejemplo, “apaga la TV y lee un libro”, aunque a veces fuera una pose. En Internet -muy agresivo con todo lo relacionado con la tele- no he visto ninguna crítica semejante hacia el propio medio. Me da la impresión de que Internet es más voraz que cualquier otro medio. Nos quiere conectados las 24 horas y no tolera ningún disenso.

  7. jose luis dijo:

    Muy interesante tu comentario, Fernando. Contiene realidades que merecen reflexión. Dices que la televisión “daba” cabida a voces críticas con el propio medio. Y me doy cuenta de la importancia que toma el tiempo verbal empleado: pretérito imperfecto de indicativo, es decir, “acción contemplada como durativa, sin especificar el comienzo o el final de la misma”. Si hoy la televisión, como yo creo, ya no da cabida a esa crítica, “el final” de esa acción que había comenzado ha tenido que producirse en algún momento. Surgen pues las interrogantes: ¿Cuándo comenzó la televisión a dar cabida a su propia crítica (siempre leve, por lo demás) y cuándo dejó de dársela? Responder estas cuestiones implica entender por qué comenzó y por qué terminó, en la televisión el saludable acto de la autocrítica. Igual de sugerentes me resultan tus palabras sobre Internet y veo en lo que dices un hilo común de argumentación. Lo hablaré con Pepe cuando regrese a España y me encantaría tratar en un post los aspectos que has aportado.

    José Luis

  8. Pepe Boza dijo:

    Perdonad el retraso, amigos en responder vuestros comentarios. Es la debilidad del amateurismo asociativo.
    Gracias a todos por vuestros elogios -no me importa nada que de vez en cuando me los dirijáis; eso anima mucho elevando la moral- y por vuestras valiosísimas aportaciones.
    He leído a McLuhan y lo llevo estudiando desde hace años, sin embargo, para mí fue un descubrimiento también ese concepto del “desencarnamiento” tecnológico que explica muchas cosas y en el que hay que profundizar.
    Tampoco yo he averiguado de quién es la fotografía.
    El spot al que te refieres, Fernando, está también recogido en este blog. Tengo pendiente para facilitar la búsqueda, abrir una página con los vídeos más sugerentes y didácticos de los muchos que hemos ido publicando. Además de la página que José Luis te indica -gracias amigo- tenemos un canal de You tube en el que puedes encontrar también nuestros vídeos favoritos. [Asumearagon vídeos]

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